Pinganillos

Uno de los productos por excelencia en el mundo de los espías es el pinganillo. Este aparato ha sido ampliamente utilizado a lo largo del tiempo para poder filtrar información de manera remota con los aliados y recibir órdenes precisas allá donde nos encontremos. Suele ir con un micrófono que haga las veces de transmisor. De esta formada se transforma en una señal bidireccional, pudiendo estar permanentemente en contacto con nuestros informadores.

Por ello, aunque los tiempos hayan cambiado, el pinganillo permanece constante con pequeños cambios de mejora gracias al proceso tecnológico que vivimos. Como muestra tenemos las muchas formas de comunicación existentes a día de hoy que cada vez tienden a parecerse más a este aparato, como el teléfono móvil, manos libres, auriculares bluetooth, etc.

Pinganillos para exámenes

PinganillosMuchas son las formas de aprobar un examen, aunque sólo una es la correcta, estudiando. Sin embargo, la picaresca y la necesidad se han unido en multitud de ocasiones para permitir cierta ventaja a todos aquellos alumnos que no han querido o no han podido invertir su tiempo en clavar codos.

Desde el clásico cambiazo a las chuletas, todo alumno ha hecho o conoce a alguien que ha realizado algunas de estas artimañas. No obstante, desde hace tan sólo unos años, se llevan a cabo técnicas mucho más sofisticadas gracias al avance de la ciencia. Una de las últimas prácticas es la del pinganillo para exámenes. Este aparato permite al más torpe de los estudiantes aprobar con una nota sobresaliente.

Su mecanismo es realmente sencillo. Tan sólo se basa en un auricular que hace las veces de receptor colocado en el interior de la oreja fácilmente camuflable, y más si puede ser tapado por el pelo, que recibe la señal desde una distancia prudencial donde un compañero puede dictarle directamente al oído todo el contenido. Su temática es sencilla y puede parecer que tiene muchos inconvenientes pero nada más lejos de la realidad.

Inconvenientes y ventajas

Puede parecer que la distancia es un impedimento bastante importante, pero en los últimos años, las conexiones remotas han mejorado significativamente, por lo que su alcance es elevado. De hecho, actualmente, la tecnología GSM y Bluetooth han permitido realizar la conexión de manera global, como sucede con la telefonía, siendo activado mediante una llamada entrante.

Suele ser vendido con un complemento, como un reloj de pulsera, un collar o un bolígrafo ¡Qué mejor camuflaje que un boli en un examen! Este objeto conecta de manera inalámbrica con nuestro móvil y la señal es enviada directamente al pinganillo ubicado en nuestro oído. Es más, a día de hoy no necesitamos ni disponer de un amigo que nos sople las respuestas, ya que puede ponerse un lector de textos en el teléfono que repase la lección. Tan sólo tendremos que esperar a llegar a la pregunta que nos interese pacientemente.

Una alternativa aún más efectiva es grabarnos en nuestro celular las respuestas en un archivo mp3 de audio e irlo reproduciendo el día del examen de manera inalámbrica. Asimismo, en caso de usar tan sólo la tecnología bluetooth, la cual tiene como límite unos 6 metros, sería más que suficiente al tener en nuestras carteras o abrigos el emisor y en nuestro oído el receptor.

Pinganillos

¿No se verá desde el exterior o se me caerá? La verdad es que una vez probado, podemos asegurar que es imposible que se descuelgue hacia el exterior o pueda ser visto. Se fabrican en colores similares al tono de piel y son totalmente ergonómicos, adaptándose a la cavidad de nuestra oreja. Además, en caso de tener pelo largo, se vuelve totalmente invisible.

Otra de las grandes cuestiones que suscita el pinganillo para exámenes es su sonido. Esta es posiblemente la cuestión que más aterra a los estudiantes ya que en mitad de la prueba reina un silencio sepulcral. Sin embargo, la frecuencia e intensidad puede ser ajustada fácilmente en algunos aparatos, ayudando a mantener la locución al mínimo. El hecho de que nosotros lo escuchemos no quiere decir que se oiga a nuestro alrededor y más teniendo en cuenta que para poder recibir el mensaje hemos debido colocarlo en profundidad en nuestra oreja.

Quizá otra de las grandes dudas a la hora de comprar este pinganillo para exámenes es el miedo a que se quede atorado y no pueda ser expulsado con facilidad, llegando a dañarnos. Para que esto no suceda, debemos asegurarnos de apostar por la calidad. Es preferible incrementar nuestra inversión que arriesgar nuestra propia seguridad. Los modelos y marcas de prestigio utilizan una forma cónica que favorecen su expulsión. Igualmente, los materiales a utilizar no son de plástico al 100%, sino que son polímeros tratados con este fin. Un acabado totalmente profesional.

Alternativas al pinganillo para exámenes

Recientemente se ha optado por sustituir el pinganillo por el reloj de bluetooth, prescindiendo en el examen también del teléfono móvil. Para ello, primero debemos sincronizarlo, una vez finalizada la transmisión de datos, nos podemos olvidar de nuestro celular. Ahora todo el contenido se encuentra registrado en nuestra muñeca. No obstante, son más aparatosos y tendremos que interactuar continuadamente con él, por lo que puede levantar sospechas.

Los antiguos pinganillos con collar aún se siguen vendiendo, aunque son mucho más voluminosos y debemos ir bien cubiertos para que no asome ningún cable por debajo de nuestra ropa. No obstante, son mucho más baratos aunque sus riesgos son mayores. De hecho, gran parte de la caída en su precio se debe a la tecnología bluetooth que permite incorporar la señal desde prácticamente cualquier objeto, como relojes o pendientes.

Sin duda alguna, el mayor enemigo del pinganillo espía es el inhibidor de señal. Con este aparato las comunicaciones y frecuencias quedan totalmente desactivadas, impidiendo realizar una conexión entre el emisor y el receptor. Existen diversos objetos en función de la señal que quiera ser desactivada, haciendo colisionar la carga con el objetivo, ya sea GMS, wifi, etc. Afortunadamente para los alumnos, estos aparatos son escasamente utilizados y mucho menos en los colegios.

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